El Arte de los Mapuches

El pueblo Mapuche constituye en sí mismo un patrimonio cultural para la nación chilena. A pesar

de constituir un 4% de su población por haber sido “pacificados” al punto de ser casi

erradicados, desplazados de sus propias tierras en la Araucanía y sometidos a niveles de pobreza

extrema, su habilidad en el arte de la orfebrería sigue destacándose aún en nuestros días.

El adorno femenino es una de las especialidades de los maestros plateros del pueblo mapuche, y de este producto recibían encargos de parte de los grupos de poder para elaborar finas piezas que sirvieran de ornamento a sus mujeres, razón por la cual el arte sobre plata llevado en el cuerpo era símbolo indiscutible de estatus sobre el grupo.

Desde antes de la conquista, se conoce la habilidad con los metales del pueblo mapuche, pero

su auge como orfebres despunta terminando el siglo XIX, como producto de los intercambios

fronterizos en los cuales se realizaban trueques de alimentos por monedas de plata. De allí los

retrafes (maestros plateros en lengua mapuche) elaboraban bellas piezas con técnicas e instrumentos muy básicos y primitivos.

Pueden verse las más elaboradas joyas del período más floreciente de la orfebrería mapuche en

dos colecciones principales: la colección que fue donada por Martha Brunet a la Universidad de Chile junto con otro conjunto de piezas que perteneció a Pedro Doyharcabal (atesorado y nutrido durante 30 años) que también fue cedida en donación a esta insigne casa de estudios superiores.

Otra colección muy famosa de platería mapuche es la que poseía Walter Reccius y que hoy reposa

en el Museo Chileno de Arte Precolombino, conformada por cientos de ornamentos que fueron

adquiridos a inicios del siglo XX.

En la actualidad aún los artesanos mapuches elaboran en ese metal adornos para mujeres copiando los diseños de sus célebres ancestros.

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